Tiempos interesantes para el Open Source

Cuando con treinta y algo dejas tu trabajo y te embarcas en una aventura empresarial de la que la mayoría de la gente ni siquiera ha oído hablar, es porque estás muy convencido. Pero claro, entre las trabas burocráticas y el lento ritmo de cualquier negocio que empieza, hay algún momento en que piensas ¿pero dónde me he metido?¿quién me mandará a mí…?con lo bien que estaba…



Por eso se agradecen artículos como el recientemente aparecido en el cuadernillo central de Business Week, “Open Source: now it’s an ecosystem“, en el que relata el buen momento del software de código abierto en el desarrollo de negocios, como las cincuenta compañías en las que los capitalistas de riesgo han inyectado ya más de 400 millones de dólares en los últimos dieciocho meses. Ejemplos como SugarCRM, que lleva puestas en el mercado más de 325.000 copias y acaba de levantar $7.75 millones en su segunda ronda de financiación, ponen de manifiesto como el modelo de software de código abierto se impone cada vez más debido a características como la viralidad de su adopción a través de Internet y mediante copias gratuitas; a la adopción de modelos de negocio ligados a servicios, adaptación, formación, mantenimiento o versiones premium; la mejora contínua de sus productos basada en su comunidad de usuarios; y a la generación neta de valor para sus usuarios.

Además, la opción resulta sumamente atractiva para infinidad de nichos de pequeños negocios (como el mío), que encuentran soluciones que después se extienden rápidamente gracias a la flexibilidad de poder tocar el código. Compiere, por ejemplo, un ERP basado en software de código abierto, ha distribuido más de 900.000 copias desde su lanzamiento en 1999. En contraste con los desmesurados gastos de implantación de los ERP tradicionales, la implantación de Compiere rara vez alcanza los $50.000, lo cual le ha dado gran popularidad en particular en determinados nichos de negocio entre los que se extiende con gran éxito.

El fenómeno está desarrollando una auténtica “fiebre del oro” entre los capitalistas de riesgo, que se dedican a explorar las comunidades de desarrollo en busca de ideas que puedan ser convertidas en modelos económicamente viables. Lo que tratan es de encontrar ideas que cumplan tres características: que sean productos commodity, tan comunes que las compañías no tengan que plantearse qué son y porqué los necesitan, y con una base amplia de clientes insatisfechos en las opciones propietarias correspondientes. Este tipo de ideas son las que algunos inversores de capital-riesgo exitosos empiezan ya a contar en otros artículos de la revista, como éste. Así, las palabras “open-source” van apareciendo cada día más en las presentaciones de negocios en busca de capital.

Esto no quiere decir que esté buscando desesperadamente inversores (por ahora, jeje), sólo se trata de un post autoterapéutico. Vamos, que a veces se necesita un empujoncito moral para seguir volcándote en un nuevo e innovador proyecto de empresa, sin descuidar otros aspectos (y es que tampoco todo es un camino de rosas para el software libre). A mí, con saber que voy por buen camino, aunque no sea de rosas, me vale 😉

Y también en Financial Times

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